Un vecino de la calle 25 de Mayo, en pleno centro de El Carril, mostró una realidad que golpea de lleno en tiempos donde se habla de obras, modernización y crecimiento urbano: familias enteras todavía no cuentan con servicio de cloacas y deben sobrevivir utilizando pozos ciegos, incluso sobre una de las calles principales y pavimentadas de la localidad. El reclamo no nació como una denuncia política sino como el intento de encontrar una solución concreta. Según contó Gregorio Cala, su familia posee tres terrenos sobre la céntrica arteria, pero ninguno puede conectarse a la red troncal cloacal pese a que esta existiría a pocos metros, en el pasaje Cafayate. «El problema es que nadie nos dice dónde conectarnos. No hay planos en la Municipalidad», explicó el vecino, quien asegura que tanto el municipio como la empresa prestataria se «tiran la pelota» mutuamente.
Mientras desde el municipio le indican que la responsabilidad es de Aguas del Norte porque cobra el servicio, desde la prestataria sostienen que el relevamiento y los croquis dependen de la comuna. La situación afecta especialmente a quienes viven «a mitad de cuadra». Los vecinos de las esquinas tendrían acceso más directo a la red, pero quienes quedaron en el centro de la manzana deben convivir con pozos saturados y el ingreso constante de camiones atmosféricos. «Cuando se llena el pozo ciego, las mangueras tienen que pasar por dentro de la casa o del negocio», relató.
La alternativa que le ofrecen tampoco parece viable: romper cerca de 50 metros para buscar la red cloacal sin garantía de encontrarla. Y si aparece, además deberá costear la conexión, contratar un matriculado y romper el pavimento nuevo. Paradójicamente, asegura que la conexión estaría apenas a metros de distancia, pero la falta de planos y definiciones técnicas transforma una solución simple en un gasto incierto y prácticamente imposible de afrontar.
El caso de la familia Cala es similar al de otras familias que reclaman hace años por una problemática silenciosa que persiste incluso en sectores urbanos consolidados de El Carril: calles pavimentadas, zona céntrica y vecinos que todavía dependen de pozos ciegos para algo tan básico como ir al baño.
Pozos ciegos colapsados
«Cuando se satura el pozo, hay que llamar al atmosférico y las mangueras tienen que pasar por dentro de la casa o del negocio. Imagínate lo que es eso», describió Cala que además es hermano de una concejal opositora al gobierno municipal, lo que le hace pensar que la solución pasa por otro lado. «Si encuentro la red, después tengo que pagar un matriculado, romper el pavimento nuevo y hacer toda la conexión por mi cuenta. ¿Cuánto me puede salir todo eso?».
Lo más llamativo, según contó, es que la conexión estaría apenas a unos metros de distancia. «Son dos metros de vereda nomás para llegar a la troncal. No estamos hablando de una obra enorme, pero nadie se hace cargo», lamentó. Según este testimonio y de otros vecinos, el casco céntrico de El Carril todavía vive sin un servicio básico esencial, obligados a tener pozos ciegos, malos olores y gastos constantes para poder mantener una mínima condición sanitaria.



