Desde las primeras horas de ayer, una multitud de fieles se trasladó hasta Sumalao para participar de una de las celebraciones religiosas más tradicionales y convocantes de Salta. Con imágenes religiosas, crucifijos, rosarios y promesas personales, familias enteras llegaron al histórico santuario para honrar al Señor de Sumalao y participar de la misa central presidida por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello.
La jornada estuvo marcada por una importante concurrencia de peregrinos provenientes de distintos puntos de la provincia. A diferencia de otros años, el tiempo acompañó a los devotos con una mañana agradable y sin las bajas temperaturas que suelen caracterizar esta festividad.

Para facilitar el traslado de los fieles, Saeta dispuso un servicio especial de colectivos hacia el paraje, permitiendo que miles de personas pudieran participar de la celebración religiosa.
Durante la homilía, Cargnello centró su mensaje en la necesidad de fortalecer la fraternidad, la convivencia y la paz social. «Tenemos un mismo Padre y por eso somos hermanos», sostuvo ante los fieles reunidos en Sumalao.
El arzobispo llamó a construir una sociedad más unida, a superar las divisiones y a promover la reconciliación tanto en las familias como en la vida comunitaria. También vinculó la fe con el cuidado de la creación y recordó que «la tierra tiene que ser casa para todos los hombres y mujeres del mundo».

En otro tramo de su mensaje, advirtió que «la guerra va en contra de la voluntad del Padre» y señaló que el desprecio hacia los demás o la pretensión de sentirse superior a otros son conductas incompatibles con el mensaje cristiano.
Asimismo, destacó la importancia del trabajo cotidiano y puso en valor la tarea de quienes desempeñan distintas actividades, desde trabajadores manuales y profesionales hasta amas de casa, al señalar que la fe debe expresarse en la vida diaria y en el servicio a los demás.
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