Hace una semana que se llevaron los trenes que recorrían el tramo Salta – Campo Quijano en el Valle de Lerma. Dijeron que el servicio quedaría interrumpido por al menos 15 días. La excusa de Trenes Argentinos es «reperfilar las ruedas» en los talleres que la entidad tiene en la ciudad de Córdoba. Y supongamos que está bien prevenir desperfectos en los coches, pero llevarse todos de una sola vez y dejar sin servicio el tramo, ya despierta las alarmas en los pasajeros y hace recordar viejas y muy malas experiencias de involución y despojo. «Ya se vivió esto de que en lugar de ver cuáles son las necesidades de los pasajeros, prefieren decir que los números no cierran y para que no sea un escándalo, informar que van reperfilar las ruedas y chau, no vuelve más el tren, eso es lo que yo pienso», dijo indignado Roberto Vargas, un usuario que se enteró el lunes, en la estación de Rosario de Lerma, que no había más tren.

El mutismo de los intendentes de Campo Quijano, Rosario de Lerma y Cerrillos, también asombra. Ninguno salió a dar tranquilidad a los alborotados pasajeros sobre la pronta reposición del servicio. Seguramente no tienen más información oficial que la que todos conocen y tampoco quieren aventurarse a decir algo que luego no sea cierto. El tema está resultando más sensible de lo que se esperaba y detrás del enojo de los pasajeros, deja entrever un sin fin de necesidades insatisfechas.

Es que el problema es mucho más profundo porque habla de un centralismo sordo, incapaz de dar respuestas a las demandas puntuales de quienes viven más allá de Buenos Aires. La Junta Promotora del Tren de Valle de Lerma, intendentes, empresarios y legisladores salteños trabajaron mucho para que el tren vuelva a rodar después de 50 años de ausencia, entre Salta y Campo Quijano. Era un servicio muy necesario por el gran crecimiento demográfico de la región y el colapso de todas las rutas habituales. Pero este grito nunca se escuchó en Buenos Aires.

«Se cree que el tren no volverá porque se dijo que da pérdidas, pero eso no es cierto y además es la misma administración de Trenes Argentinos la que se encargó de expulsar pasajeros y hacer inaccesible el servicio poniendo horarios ridículos en los que nadie va ni viene del trabajo ni de estudiar, tampoco cumplieron con promesas que se hicieron de aumentar paradas intermedias y de poner frecuencias los fines de semana para favorecer el turismo. Desde el principio, todo fue para peor», dijo Paola Borelli, pasajera frecuente y miembro de la Junta Promotora del Tren.

Habiendo sacado los tres coches que quedaban, de los seis que eran inicialmente, se infiere que la vuelta del tren fue solo una puesta en escena, y que en realidad nunca se implementó como servicio. «Es de un cinismo enorme decir que no hay pasajeros cuando solo dejaron dos frecuencias en horarios que nadie los usa. por ejemplo al mediodía entre las 12 y las 14 cuando colapsan los servicios de transporte porque salen de las escuelas los chicos y mucha gente sale del trabajo, el tren no tiene servicio. Por la noche, desde las 20 hasta las 22, cuando salen los trabajadores y también vuelve mucha gente de estudiar, tampoco hay servicio de tren porque el último viaje fue a las 16», detalló Borelli.

La expectativa es enorme. La lupa está sobre los rieles. Esperamos que si el tren regresa, y ojalá que vuelva, las autoridades empaticen con las necesidades de la gente y también de la región. Que el tren le sirva a los pasajeros y también sirva para la promoción turística. Claramente es una involución lo que ocurre. Han asfixiado el servicio con la desidia y con ir a contramano de las necesidades de los pasajeros.



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