Con apenas 14 años, Gaspar Corces Tejedor encontró en la programación una forma de transformar una situación cotidiana en una herramienta concreta. Así nació Mercurio, una aplicación orientada a la gestión financiera de pequeños emprendimientos, comerciantes y artesanos.
La idea surgió a partir de observar las dificultades que tenía una vecina para llevar el control de sus productos, precios y ventas. Situaciones como no saber exactamente cuánto cobrar por un producto o cuánto se había ganado terminaron convirtiéndose en el punto de partida para desarrollar una solución.
Mercurio permite cargar productos y registrar ventas para obtener información y resúmenes que ayuden a los emprendedores a organizar mejor sus finanzas.
Aprender programación sobre la marcha
Gaspar contó que siempre tuvo interés por la tecnología, pero que Mercurio fue el primer proyecto de esta magnitud que desarrolló.
Para hacerlo, aprendió herramientas como HTML, CSS y JavaScript, principalmente de manera autodidacta, recurriendo a videos y recursos disponibles en internet.
En el proceso también incorporó la inteligencia artificial como una herramienta de apoyo, sobretodo en la primera parte de elaboración. Según explicó, utilizó inicialmente ChatGPT, aunque luego comenzó a experimentar con agentes de programación y otras alternativas que le permitieran trabajar de una manera más eficiente.
«Cuando arranqué con Mercurio usaba ChatGPT, pero despues empieza a equivocarse, copias y pegas y comienza a borrar cosas, quita funciones. Entonces me pasé para el lado de los agentes, primero usaba YouTube Copilot, que es una extensión de Visual Studio Code para programar, pero como se le acaba el límite gratuito me pasé a OpenCode, que también es una completamente gratis y es la que uso hasta hoy en día», afirmó.
¿Qué se puede hacer con Mercurio?
La aplicación está pensada principalmente para emprendimientos pequeños. Los usuarios pueden registrarse con una cuenta de Google, cargar sus productos y registrar las ventas. A partir de esos datos, Mercurio genera información y resúmenes que permiten tener un mayor control sobre el movimiento del emprendimiento.
Uno de los objetivos principales de Gaspar fue que la aplicación fuera lo más sencilla e intuitiva posible, para que pudiera ser utilizada incluso por personas que no tienen conocimientos avanzados de tecnología.
Actualmente, Mercurio se encuentra en una etapa de prueba. Gaspar recibe los comentarios de los usuarios para detectar errores, realizar correcciones y seguir mejorando la aplicación.
El origen del nombre Mercurio
El nombre de la aplicación no fue elegido al azar, ya que Gaspar explicó que Mercurio era el dios romano relacionado con el comercio. En la mitología griega, su equivalente es Hermes.
Incluso el primer logo de la aplicación estaba inspirado en el caduceo, aunque decidió cambiarlo posteriormente porque podía confundirse con el símbolo utilizado habitualmente por las farmacias.
Programar en sus momentos de ocio
Mientras cursa segundo año de secundaria, Gaspar combina sus estudios con varias horas al frente de su computadora.
Tiene su equipo en su habitación y aprovecha buena parte de su tiempo libre para desarrollar proyectos. Incluso reconoció, entre risas, que en ocasiones se entusiasma tanto programando que termina olvidándose de hacer las tareas del colegio.
Además de Mercurio, ya trabaja en nuevas ideas. Una de ellas consiste en desarrollar un editor de código similar a herramientas como Visual Studio Code o Cursor, pero con una propuesta un poco diferente: utilizar una red P2P para que cada usuario pueda tener su propio repositorio. Aunque el proyecto todavía no fue lanzado.
Una aplicación que ya empieza a sumar usuarios
Luego de una entrevista anterior realizada por otro medio, Gaspar comenzó a notar un incremento en las personas que ingresaban a Mercurio.
La aplicación puede utilizarse desde celulares y computadoras. Para acceder, los usuarios deben ingresar a la página de Mercurio, registrarse gratuitamente y seguir las instrucciones para crear un acceso directo en la pantalla de inicio del teléfono.
El enlace se puede encontrar en el perfil de Instagram de Mercurio.
Un proyecto de seis meses
Gaspar reconoce que su aplicación le demandó seis meses de trabajo, en los que se encontró con algunos problemas como el encontrar un servidor que le permita subirlo a Internet.
«Para la creación estuve como seis meses. Lo más difícil fue el hosting, encontrar un servidor que me la pueda subir a internet», manifestó.





