El analista político y presidente de Poliarquía Consultores, Alejandro Catterberg, sostuvo que el principal desafío del Gobierno nacional rumbo a 2027 no estará determinado únicamente por la evolución económica, sino por la capacidad política de construir acuerdos, ampliar su base de apoyo y ordenar el escenario electoral.
Durante su disertación en el ciclo «Hablemos de lo que viene», organizado por El Tribuno en el marco de la Semana de la Industria, Catterberg planteó que, salvo escenarios extremos de crisis o de fuerte crecimiento, la próxima elección presidencial se definirá por la política. «Si no nos vamos a ninguna de esas situaciones extremas, me parece que la clave del año que viene no va a pasar por la economía, sino por la política y que, en todo caso, la política puede impactar sobre la economía», explicó.
Para el titular de Poliarquía, el Gobierno enfrenta una etapa en la que la economía podría mostrar estabilidad, pero sin necesariamente generar un fuerte entusiasmo social. Describió el escenario como una «estabilidad mediocre»: una economía que puede crecer, pero con sectores que avanzan y otros que permanecen estancados, sin un boom de empleo ni de consumo capaz de transformar las expectativas de la población.

En ese contexto, consideró que el oficialismo deberá modificar su estrategia política. Según su análisis, el Gobierno actuó en algunos momentos como si contara con una economía creciendo a tasas muy elevadas, con una lógica de confrontación y construcción hegemónica que no se corresponde con un escenario económico más moderado.
Alianzas
Uno de los puntos centrales de la exposición fue el rol que tendrán los gobernadores y la conformación de alianzas políticas. Catterberg sostuvo que la fragmentación actual del sistema obliga a construir acuerdos más amplios y que la articulación política será la clave del próximo turno electoral.
«Cómo se articula la política me parece que es la clave», afirmó al analizar los distintos escenarios posibles para 2027. Planteó que una alternativa sería un oficialismo que logre acuerdos con gobernadores y sectores del centro político, frente a un peronismo que consiga ordenar sus diferencias internas.
En su análisis, señaló que el sistema político argentino atraviesa una etapa de mayor fragmentación, con numerosos actores provinciales que tienen capacidad propia de negociación. «Hoy no es como antes, que el presidente más un líder de la oposición negociaban y las políticas ocurrían», explicó, al remarcar el peso creciente de dirigentes territoriales y bloques con poder propio.
«La pregunta es si Milei es Duhalde, si Milei es una transición o si Milei es Kirchner y vamos al mileísmo».
Para Catterberg, el desafío del Gobierno será construir una coalición más amplia. Incluso planteó un escenario hipotético en el que el presidente pudiera mostrar acuerdos con una decena de gobernadores como una señal de fortaleza política hacia adelante.
El desgaste del Gobierno
Otro de los ejes de la exposición estuvo vinculado al deterioro de la imagen oficial durante los últimos meses. Catterberg explicó que el Gobierno sufrió impactos «por arriba y por abajo»: por un lado, en sectores medios y altos vinculados a cuestiones institucionales; por otro, por el efecto de la inflación, los salarios y la actividad económica.

El analista sostuvo que la administración de Javier Milei había construido su respaldo inicial sobre cuatro pilares: la reducción de la inflación, la idea de enfrentar a «la casta», la expectativa de cambio y la promesa de orden y estabilidad. Según explicó, esos cuatro elementos fueron perdiendo fuerza durante el último período. En ese sentido habló de que el caso Manuel Adorni le hizo mucho daño a la imagen del Gobierno.
«La elección está abierta y sigo pensando que el que tiene en sus manos la elección es el Gobierno».
Además, destacó una diferencia creciente entre hombres y mujeres en la valoración del Presidente. Según los datos que presentó, la brecha de aprobación entre ambos grupos se amplió y atribuyó esa diferencia principalmente a factores políticos, comunicacionales y de estilo presidencial.
Un nuevo ciclo político
Más allá de la coyuntura, Catterberg ubicó el fenómeno Milei dentro de un proceso más amplio de transformación política. Su hipótesis es que Argentina podría estar atravesando un cambio de ciclo similar a otros momentos de ruptura histórica, como el final de los años ochenta o la crisis de 2001.
Según explicó, la elección de 2023 fue consecuencia de una crisis de representación y de confianza acumulada después de años de frustración social. En ese marco, planteó una pregunta central sobre el futuro del actual Gobierno: si será una experiencia transitoria o si logrará convertirse en una nueva etapa política.





