En el Día de la Primavera una historia que inspira. La multifacética Delfina Cornejo Viñas, en octubre de 2019, con solo ocho años había ganado una medalla de oro como solista en la modalidad jazz en Córdoba y el mismo año recibió el premio “Luna de Oro” en Tucumán por su loable labor como bailarina, en una noticia que tuvo repercusiones a nivel provincial, nacional e internacional.
El sábado pasado la adolescente de Metán de 15 años volvió a repetir la hazaña, siete años después, al ser declarada como revelación en la 22º edición de Mega Dancing, un reconocido certamen internacional que se llevó a cabo en Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, donde además ganó el primer premio en la categoría juvenil, bailando español.
“Estoy muy feliz. Me encanta bailar y lo hago desde hace muchos años. Estoy estudiando para ser profesora”, dijo Delfina a El Tribuno, quien deslumbró al jurado y al público presente en Santiago del Estero con sus vestidos rojos al hacer las presentaciones en cuarteto y como solista.
La metanense desde hace 11 años concurre a la academia de danzas de Metán, que pertenece a Cecilia Ramírez, donde comenzó a bailar cuando tenía solamente cuatro años. Es muy estudiosa y responsable y asiste actualmente al colegio privado Monseñor Tavella. Dentro de las actividades culturales y deportivas que desarrolla está rindiendo para ser profesora de danzas españolas. Desde muy pequeña se destacó y recibió premios en patín artístico, gimnasia artística, estudió inglés e incursionó en la robótica.
A Delfina le encanta pintar y dibujar como a su abuela, la querida exdirectora de cultura de Metán y profesora, Nadina Toledo de Viñas. Y entre otras actividades sabe nadar muy bien.

El amor de su madre y una lucha por la inclusión
“Hoy en el Día del estudiante seguramente vamos a hablar de sueños, de proyectos, de todo lo que está por delante. Pero también vale detenernos en algo que atraviesa profundamente la vida de nuestros hijos: la importancia de la inclusión, de aprender a convivir con la diversidad”, destacó la abogada Marcela Viñas Toledo, quien es madre de la destacada adolescente.
“En el caso de mi hija Delfina, de 15 años, que tiene Síndrome de Down, en Termas de Río Hondo tuvimos la enorme alegría de verla recibir el primer premio en danzas españolas y el premio revelación. Para nosotros, como familia, fue un momento de enorme felicidad y orgullo, pero sobre todo fue otra de esas oportunidades en las que una vuelve a comprender cuánto puede aportar una persona cuando encuentra un espacio donde pueda desarrollarse, expresarse y sentirse parte”, destacó.
“La inclusión no debería ser solamente una palabra que repetimos. Se aprende viviéndola, conviviendo. A veces las instituciones no están totalmente preparadas, es cierto. Pero muchas veces, el primer paso es tan simple y tan fuerte como la buena voluntad de acompañar y abrir espacios para todos. Cuando un chico comparte con otro que necesita quizá un poco más de ayuda o acompañamiento, aprenden ambos”, dijo la madre de Delfina.
“El que recibe el apoyo, y también quienes lo rodean aprenden valores que ninguna explicación teórica enseña con tanta fuerza: respeto, paciencia, empatía, solidaridad, compañerismo. Por eso creo que la inclusión es un verdadero aprendizaje colectivo. Cuando nuestros hijos conviven desde pequeños con la diversidad, comienzan a mirar las diferencias desde otra óptica, dejan de ver sólo aquello que cuesta y empiezan a descubrir todo lo que una persona puede aportar. Y eso puede cambiar una vida. También es fundamental hablar de la estimulación temprana. Los primeros años, especialmente desde el nacimiento hasta aproximadamente los cuatro años, son una etapa de enorme impacto en el desarrollo”, sostuvo la abogada Viñas Toledo.
Dijo que el acompañamiento profesional y, sobre todo, la presencia y el compromiso de la familia, pueden abrir caminos y favorecer el desarrollo de muchas capacidades. “Después vendrán la escuela, el deporte, la danza, la música, las amistades y tantas otras experiencias que ayudan a construir una vida plena. Cada disciplina ofrece una oportunidad para aprender, para superarse y también para descubrir talentos. En el caso de Delfina, la danza ha sido mucho más que una actividad. Ha sido un espacio de expresión, de esfuerzo, de disciplina, de encuentro con otros y de alegría”, remarcó
“Al verla recibir ese reconocimiento, pensé nuevamente que detrás de cada logro hay muchas personas que acompañan, estimulan, confían y, sobre todo, creen. Por eso, en este Día del Estudiante, me gustaría que recordemos que educar también significa enseñar a mirar al otro, a entender que la diversidad no nos separa, nos enriquece. Que incluir no es hacerle un favor a alguien, sino construir juntos una sociedad en la que todos tengan la posibilidad de aprender, de participar, de desarrollar sus capacidades y de encontrar su propio lugar. Porque cuando incluimos, no gana solamente quien es incluido. Ganamos todos”, concluyó emocionada la madre de Delfina.






