Lucrecia Martel compartirá este miércoles un conversatorio en la UNSa. Más allá de que su presencia habilita diversas preguntas, su última película, «Tierra Mía», será central en la charla. El documental tuvo ya su estreno en salas de la ciudad y podrá verse, posiblemente, desde este jueves en el Cine Ópera. Y la plataforma Netflix lo estrenará este 24 de mayo.
La referente del cine latinoamericano fue entrevistada en «Tal Cual», el streaming de El Tribuno.
«Empezó con la noticia en YouTube sobre un video del crimen de Javier Chocobar, donde el supuesto dueño del campo filma un enfrentamiento con la comunidad», comenzó diciendo sobre el origen de «Nuestra tierra». «Va con unos ex-policías armados, del grupo Atila del Malevo Ferreira. Ellos no lo admitieron, pero está bastante probado que eran parte», señaló Martel refiriendo al proceso judicial que sobrevino luego del asesinato. «Esas personas están armadas, van con cinco revólveres y una cámara a provocar y a tratar de generar una situación de violencia para tener con qué acusar a las comunidades», agrega, y reflexiona en una pregunta: «Imagínense, ustedes, salteños como yo, si llegamos a ver a una persona de una comunidad indígena con un machete en la mano, con un cuchillo, con un palo, ¿cuánto demora en estar presa esa persona?».
La realizadora de «La niña santa», de «La Ciénaga», de «La mujer sin cabeza» -profundas representaciones de las idiosincrasias vigentes en estas regiones- continuó con la claridad que la caracteriza. «En esta filmación se ven a estos tipos armados disparando para enfrentar a uno de los comuneros que va a sacar una foto y, bueno, nueve años demoró el juicio para que esas personas fueran condenadas porque no solamente asesinaron a Javier Chocobar, de la comunidad Chuchagasta, sino también hirieron gravemente a dos comuneros que quedaron imposibilitados, arruinadas sus vidas».
«La película investiga sobre esto, seguimos el caso, el juicio, que fue en el 2018, nueve años después del crimen, la comunidad logró que haya un juicio, y lo gana», dice sobre el documental que narra estos episodios. «Las cosas que suceden en el juicio son bastante escandalosas, y también narra la historia que van contando los comuneros sobre su territorio, sobre sus vidas», suma.
Nuestra tierra…
«Nuestro… es muy difícil de definir de quién uno está hablando, de las comunidades, del que supuestamente es el dueño porque tiene un papel que no sabemos cómo lo consiguió. De todos nosotros que somos habitantes de este planeta», responde Martel sobre el título, y agrega: «El hecho de que esas dos palabras tuvieran tantas posibilidades de sentido nos parecía que era útil para la película».
«¿Qué aprendimos en la escuela sobre comunidades? ¿Cuántos pueblos indígenas tenemos en Salta? Si tratamos de acordarnos lo que aprendimos en la escuela es nada», pregunta Lucrecia. «El mundo de los pueblos indígenas se termina más o menos con la campaña del desierto, como tema en un manual…», responde.
«Entonces, ¿cómo va a responder una sociedad frente a algo que no sabe, de lo que no ha sido informada?. Yo estudié acá en Salta. En mi manual de cuarto grado, que se llamaba Güemes, decía dos, tres pavadas acerca de las comunidades y se terminaba el tema y lo indígena pertenecía al pasado. Y eso no es cierto», dice la directora de «Zama».
«Cuando salía a la calle, mirá que era chica, no entendía lo que veía con respecto a lo que me enseñaban en la escuela. Miren todo el tiempo que ha pasado entre que yo fui a la escuela y ustedes fueron a la escuela, y no sabemos nada de las comunidades, no sabemos dónde están, no apreciamos que en nuestra provincia se hablan nueve lenguas o diez. No apreciamos que tenemos la provincia con mayor diversidad cultural», señala con vehemencia la realizadora», sintetiza la situación.
«¿Qué gobierno va a querer mostrar la mayor injusticia y despojo y humillación a la que se somete a una población?», pregunta sobre la situación de los pueblos que están en «Nuestra Tierra» y las políticas al respecto. La ignorancia, las pertenencias, los colores de piel, las identidades y el racismo también fueron abordados en la charla.
Espacio de diálogo
El encuentro propone pensar el cine como espacio de diálogo: qué conversaciones habilitan las realizaciones, qué memorias y experiencias interpelan y cómo pueden producir reconocimientos en distintos públicos y territorios. La charla con Lucrecia Martel será este miércoles, a las 16, en el anfiteatro G400 de la UNSa. No se proyectará el documental. Netflix lo estrenará este 24 y, posiblemente, se programe en una sala local desde mañana.



