Durante tres jornadas, jóvenes de Argentina, Bolivia y Paraguay se reunieron en Tartagal para debatir los principales desafíos sociales, ambientales y productivos del Gran Chaco Americano y avanzar en una agenda regional para el período 2027-2030.
El IV Encuentro Regional de Jóvenes por el Gran Chaco Americano se desarrolló entre el 18 y el 20 de septiembre y reunió a juventudes indígenas, rurales, urbanas, técnicas y ambientalistas, en un espacio impulsado por la Red Trinacional de Juventudes por el Gran Chaco Americano.

La propuesta buscó poner en común experiencias de los distintos territorios y transformar las demandas y conocimientos de las nuevas generaciones en propuestas colectivas, con una mirada puesta en la justicia social, ambiental y generacional.
«La problemática y la crisis ambiental que vive el Chaco no es una preocupación del futuro, es una preocupación del presente, es algo que nos afecta ahora mismo», sostuvo Briza Flores, técnica territorial del Grupo Sunu, de Paraguay.
Pensar el futuro
Uno de los ejes centrales del encuentro fue el trabajo en seis mesas temáticas, pensadas como espacios para elaborar propuestas, proyectos y una hoja de ruta compartida para los próximos años.
La primera mesa estuvo dedicada a territorio y crisis climática, con especial atención en las sequías extremas, los incendios, la pérdida de biodiversidad y la contaminación de los cursos de agua. También se analizaron los efectos diferenciados de estos fenómenos sobre las mujeres y las comunidades indígenas.
El segundo eje abordó derechos, gobernanza y justicia ambiental, con el objetivo de fortalecer las herramientas de participación juvenil y el monitoreo ciudadano de las políticas públicas vinculadas con el ambiente y el territorio.
Las economías regenerativas y los modelos productivos sustentables ocuparon la tercera mesa. Allí se analizaron experiencias de agroecología, bioeconomía, turismo comunitario, manejo forestal responsable, cooperativismo juvenil y recuperación de saberes ancestrales.
Comunicación y tecnologías comunitarias
La cuarta mesa se concentró en comunicación y tecnologías comunitarias, incluyendo la generación de datos propios, el monitoreo territorial participativo, la vinculación con universidades y centros de investigación y el uso de herramientas digitales y tecnologías emergentes.
El quinto espacio puso el foco en identidad, cultura y cohesión comunitaria, con especial énfasis en el diálogo intergeneracional, los saberes ancestrales y las expresiones artísticas como herramientas para fortalecer la acción colectiva.
Finalmente, las juventudes debatieron sobre el Corredor Bioceánico de Capricornio y las transformaciones que este proyecto podía generar en el territorio.
En ese punto se incluyeron cuestiones como el empleo, la movilidad, la formación técnica, la protección de territorios comunitarios, la identidad cultural, la seguridad vial, la trata de personas y el acceso a servicios públicos. También se analizaron oportunidades vinculadas con el turismo sostenible, la producción comunitaria, la innovación y el empleo digno.
«Son seis mesas de trabajo que hoy nos tenemos que dar la posibilidad de articular algo específico para cada mesa y realmente dar el producto desde la juventud para incidir en nuestros territorios», planteó durante la inauguración Mauricio Aquino Salazar, integrante de la Red Juvenil del Gran Chaco en Bolivia.
Una red, 5 años
El encuentro formó parte de un proceso de articulación que llevaba más de cinco años de trabajo y que había permitido fortalecer la Red Trinacional de Juventudes. Según los organizadores, más de 150 jóvenes de Argentina, Bolivia y Paraguay habían participado de distintas instancias de construcción de agendas comunes y líneas estratégicas de acción.
Para Criselda Gómez, referente de la Red Trinacional de Juventudes del Gran Chaco Americano – Redes Chaco, la organización había surgido como un espacio de articulación frente a problemas estructurales compartidos por los tres países.
«La Red nació como un espacio de articulación de jóvenes de los tres países, frente a desafíos estructurales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y las desigualdades en el acceso a derechos», explicó.
Destacó la intención de vincular saberes ancestrales e innovación social y tecnológica para generar iniciativas con impacto colectivo. «Entendemos la juventud no sólo como una categoría etaria, sino como una etapa vital de construcción identitaria en relación con otras personas. Las identidades y autopercepciones, y sobre todo los liderazgos, se configuran y manifiestan en el encuentro y en la experiencia compartida», señaló Gómez.
Desigualdades
Otro de los aspectos planteados fue la necesidad de reconocer las diferencias entre las juventudes que viven en zonas rurales, comunidades indígenas y centros urbanos. Los organizadores señalaron que mientras numerosas comunidades rurales e indígenas enfrentaban condiciones de aislamiento, restricciones para el ejercicio de derechos y responsabilidades asumidas desde edades tempranas, las juventudes urbanas contaban con mayores posibilidades de acceso a determinados servicios y oportunidades.
Autoridades y jóvenes, en una misma mesa
Durante las actividades también participaron autoridades municipales de Tartagal y representantes de otros espacios políticos e institucionales vinculados con el Gran Chaco.
Entre ellas estuvo Jorgelina Rolón, intendenta de Filadelfia, Paraguay, y representante del Foro Político del Gran Chaco, además de María Margarita Rauch, concejal de Tartagal, y Ricardo Centeno, secretario de Relaciones Institucionales del Municipio Tartagal.
Rolón remarcó la importancia de que las autoridades escucharan las demandas planteadas por las nuevas generaciones.
«Los desafíos que ustedes tienen son iguales a los de los adultos. Ustedes hablan de derechos, del Corredor Bioceánico del Capricornio, de los grandes desafíos de la inteligencia artificial, de cómo nos favorece y cómo podemos utilizarla para construir, y nosotros, las autoridades, somos responsables de construir políticas públicas escuchando sus voces», afirmó la paraguaya.
La reunión cerró con la apuesta a que las experiencias de quienes habitan el territorio pudieran convertirse en insumos para definir respuestas regionales frente a la crisis climática y a los cambios sociales, económicos y ambientales que atraviesan al Gran Chaco.
«La apuesta es que las voces de quienes habitan y conocen el territorio desde sus propias experiencias puedan contribuir a definir las respuestas que la región necesita frente a la crisis climática y los profundos cambios sociales, económicos y ambientales que atraviesan al Gran Chaco», sostuvo Gómez.
El encuentro realizado en Tartagal puso en agenda los principales desafíos del Gran Chaco Americano: la crisis climática, la protección del territorio, el empleo digno, la participación juvenil y el impacto del Corredor Bioceánico. Las propuestas fueron elaboradas por jóvenes de Argentina, Bolivia y Paraguay con una mirada regional.






