El camino de Lunan comenzó en 2020, cuando un grupo de amigos que compartía el gusto por el canto decidió transformar esa pasión en un proyecto musical. Rodrigo y Diego Saavedra, primos hermanos, crecieron cantando juntos, mientras que Lucas Gutiérrez era amigo de ambos desde la infancia. Santiago Mendoza se incorporó a la formación en 2024, luego de compartir otros proyectos musicales con Diego.

En diálogo con El Tribuno, los integrantes del grupo contaron sus experiencias, lo que se siente poder vivir este momento y como se preparan para un 2027 cargado de nueva música.

“Un orgullo tremendo, la verdad que es un placer representar a nuestra Salta la linda como grupo vocal”, expresó Rodrigo Saavedra al referirse a la consagración en el Pre Cosquín. Además, destacó que la formación lleva seis años de trabajo y que continúa desarrollando nuevos proyectos.

Para Santiago, sumarse a Lunan fue una decisión natural. “Me encantaba lo que hacían, me gustó mucho la propuesta musical, era lo que yo estaba buscando también. Y más cuando vi los compañeros que iba a tener. Yo me crié prácticamente con ellos, así que más que feliz”, recordó.

Lucas, por su parte, llegó al grupo después de transitar otras experiencias musicales. Junto a Diego comenzó a compartir encuentros de guitarra y, poco a poco, se sumó al proyecto que ya estaba desarrollando con Rodrigo. “De ahí fuimos probando y de ahí no paramos”, resumió.

El folclore como identidad y una nueva generación de artistas

La elección del folclore como género musical responde a una pasión que los integrantes comparten desde chicos. En sus historias personales aparecen las reuniones familiares, las guitarreadas y la influencia de referentes que marcaron su formación.

Diego recordó que desde pequeño cantaba con Rodrigo y escuchaba a grupos como Los Huayras y Los Nocheros. Aunque también tuvo experiencias en otros géneros, definió a Lunan como el proyecto más importante de su carrera musical.

Rodrigo, en tanto, reconoció la influencia de su padre en su acercamiento a la música y aseguró que Lunan es su primera y única formación como integrante de un grupo.

Los músicos también destacaron el acercamiento de las nuevas generaciones al folclore. En ese sentido, mencionaron el impacto de artistas como Milo J, que contribuyen a que muchos jóvenes descubran y se interesen por los sonidos tradicionales argentinos.

Para Rodrigo, llegar al Pre Cosquín y representar a Salta es una oportunidad extraordinaria. “Representar a Salta ya en Cosquín es como ganar el Mundial”, afirmó.

Un disco propio y nuevas canciones en camino

Lunan ya cuenta con un disco de estudio homónimo, publicado en 2024, y continúa trabajando en la producción de canciones propias. Los cuatro integrantes participan del proceso creativo, aportando letras, melodías e ideas que luego terminan de desarrollar en conjunto.

Rodrigo explicó que buena parte de ese trabajo se realiza en el estudio junto a su productor, Ramiro Ponce, donde experimentan con distintas propuestas hasta encontrar el sonido que buscan.

Diego detalló que el proceso suele comenzar con una idea individual: alguno de los integrantes presenta una canción o una letra y, a partir de allí, los demás aportan modificaciones y propuestas. En ocasiones, una composición llega con una parte avanzada y se termina de construir entre todos.

Además, anticipó que el grupo prepara entre tres y cuatro canciones nuevas, algunas de autoría de sus integrantes. Según adelantó Rodrigo, la intención es que los próximos lanzamientos lleguen antes de que finalice el año, para continuar trabajando durante el verano.

“Orillando Sueños”, la colaboración con Canto del Alma

Uno de los momentos destacados de la trayectoria de Lunan fue la colaboración con Canto del Alma, que dio como resultado la canción “Orillando Sueños”, compuesta por Diego Saavedra y Agustín Narváez, integrante de ese conjunto folclórico.

Lucas Gutiérrez recordó que los músicos de Lunan seguían a Canto del Alma desde que eran chicos. Con el tiempo, lograron establecer una amistad con sus integrantes, especialmente con Agustín Narváez, y esa cercanía permitió concretar la colaboración.

“Para nosotros fue una alegría inmensa, nuestra primera colaboración”, contó Lucas, quien destacó la buena predisposición de los músicos y el entusiasmo con el que llevaron adelante el proyecto. La experiencia incluyó también la grabación de un videoclip y un encuentro compartido entre ambos grupos.

Diego agregó que la organización requirió coordinar las agendas, debido a los viajes y compromisos de Canto del Alma, aunque la amistad previa facilitó el acercamiento.

¿Por qué se llaman Lunan?

El nombre del grupo también tiene una relación con su identidad musical y con el paisaje del norte argentino.

Rodrigo explicó que la denominación remite a la noche y a la luna, una imagen que acompaña a los cantores y que tiene un significado especial en la región. Antes de llegar a esa elección, los integrantes probaron distintas alternativas, pero finalmente encontraron en Lunan el nombre que los representaba.

“Lunan es eso, también un poco la luna que nos alumbra acá en el norte”, explicó.

De los primeros escenarios a un proyecto profesional

Antes de consolidarse como grupo, los integrantes atravesaron distintas experiencias musicales. Diego y Santiago compartieron una formación llamada Tierra Joven, mientras que Lucas pasó por otros proyectos, entre ellos Vidae. Santiago también recordó su paso por La Mística y Kaimanta, agrupación con la que compartió cinco años.

La primera presentación de Lunan llegó cuando sus integrantes todavía eran alumnos de canto de Matías Castro. Durante una muestra organizada en el ISAPAP, interpretaron “El Eterno Enamorado”, una chacarera compuesta por el padre de Rodrigo.

La anécdota todavía provoca sonrisas entre los músicos: como recién comenzaban y solo tenían preparada una canción, cuando el público les pidió otra interpretación tuvieron que repetir el mismo tema.

Con el tiempo, el grupo entendió que necesitaba asumir la música con mayor compromiso y profesionalismo. Rodrigo recordó que llegó un momento en el que tuvieron que preguntarse qué querían hacer con el proyecto y si estaban dispuestos a trabajar para convertirlo en una carrera artística.

Lucas destacó especialmente el acompañamiento de Martín Saavedra, padre de Rodrigo, y de Rolito Cardozo, quienes los ayudaron durante los primeros años y les brindaron herramientas para mejorar musicalmente y organizar el proyecto.

Actualmente, Lunan cuenta con un equipo de trabajo más amplio, integrado por Ramiro Ponce en la producción, Nicolás Mañas como mánager, Pablo Centeno en batería, Mauricio Cruz en guitarra eléctrica y Diego Torres en bajo.

Santiago destacó el entusiasmo que comparten cada vez que se reúnen para ensayar y la satisfacción de ver cómo la familia musical continúa creciendo.

La amistad, una de las claves del grupo

La relación entre los cuatro integrantes es uno de los pilares de Lunan. Si bien reconocieron que, como sucede en cualquier grupo, al principio debieron aprender a convivir con las diferencias y los defectos de cada uno, también remarcaron que el diálogo y el compañerismo les permitieron fortalecerse.

“Nosotros nos llevamos muy bien. Al principio, obviamente, como todo grupo, tenés sus problemas, te conocés con el otro, ves los defectos de cada uno, pero al fin y al cabo siempre nos supimos entender”, señaló Diego.

Esa cercanía también se refleja en los viajes, las giras y las horas compartidas fuera de los escenarios. Para los músicos, el vínculo va mucho más allá de lo profesional: se consideran una familia que creció a partir de la amistad y de una pasión compartida.

El esfuerzo detrás del reconocimiento

La consagración en el Pre Cosquín representa la recompensa de años de trabajo, viajes, inversiones y sacrificios personales. Santiago recordó la cantidad de certámenes previos en los que participaron, afrontando gastos y dejando otras actividades de lado para perseguir el mismo objetivo.

Por eso, alcanzar este resultado tiene un significado especial para los cuatro integrantes, que ven en el reconocimiento una confirmación de que el esfuerzo valió la pena.

Rodrigo también recordó una de las experiencias más difíciles que atravesaron: una de sus primeras giras a Buenos Aires, durante la cual tuvieron que sostenerse económicamente por sus propios medios.

Aunque fue un desafío, esa experiencia les permitió aprender sobre convivencia, organización y responsabilidad. “Es una inversión de tiempo, de plata, de energía, pero a la misma vez es lo que estamos destinados a hacer”, sostuvo Rodrigo.

El cantante también destacó que los últimos años estuvieron marcados por experiencias positivas, con presentaciones en el sur del país y en la Ciudad de Buenos Aires, además de encuentros con artistas y músicos que enriquecieron su recorrido.

Los referentes y el sueño de compartir escenario con Ahyre

Salta es una fuente permanente de inspiración para Lunan, que reconoce la importancia de los artistas que construyeron la identidad folclórica de la provincia y de quienes hoy continúan renovándola.

Entre los grupos con los que les gustaría realizar una colaboración, Rodrigo mencionó a Ahyre, a quienes destacó por su crecimiento artístico y su proyección. El cantante valoró el trabajo del conjunto, sus presentaciones en escenarios nacionales e internacionales y sus nuevas producciones.

Para Santiago, representar a Salta en el Pre Cosquín implica una responsabilidad enorme. Considera que la provincia es una de las grandes cunas de cantores del país y que asumir ese compromiso requiere hacerlo con respeto, dedicación y amor por la música.

La familia, el sostén de un sueño

Detrás de la trayectoria de Lunan hay familias y amigos que acompañaron a los músicos desde sus primeros pasos. Los cuatro coincidieron en que ese apoyo fue fundamental para sostener el proyecto, especialmente durante los momentos de mayor dificultad.

Rodrigo destacó que contar con un entorno familiar que acompañe las decisiones y los sueños personales resulta esencial para continuar adelante. Diego también agradeció a sus seres queridos por apoyarlo desde el momento en que decidió dedicarse a la música.

Lucas amplió ese reconocimiento a la familia que fueron construyendo dentro del grupo y a los amigos que estuvieron presentes durante todo el camino. Santiago, por su parte, agradeció a su familia, a sus amistades y a Dios, a quien atribuyó la fortaleza para afrontar aquellas situaciones que escapan de sus manos.

Una música que busca dejar huella

Más allá de los escenarios y los reconocimientos, Lunan busca que sus canciones transmitan un mensaje y generen algo positivo en quienes las escuchan.

“Uno tiene que ir asimilando todo eso y agradeciendo a la vez también todo lo que uno va pasando, lo que uno va transitando en el camino”, expresó Rodrigo, quien aseguró que el objetivo del grupo es dejar una huella a través de su música.

“Si a alguien le sirvió, a alguien le hizo bien en algún momento, ya con eso nuestra tarea está cumplida”, agregó.

Los integrantes también aprovecharon para agradecer a quienes acompañan su carrera, desde sus familias y amigos hasta el público y los medios de comunicación que difunden sus canciones.

Santiago cerró con un mensaje dirigido especialmente a los jóvenes: “No dejen de hacer lo que aman, siempre peleen por sus sueños y, sobre todo, sigan a su corazón. Seguramente no estén errados cuando lo hagan”.



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