No pasó una semana desde la inauguración de un canchón en la zona sur de la ciudad, construido por un grupo piquetero identificado como Quebracho, y los vecinos del barrio SUPE ya comenzaron a reclamar. El concreto de la cancha era prácticamente una placa de arena, lo que generó la indignación no solo de quienes quieren hacer uso de esos espacios al aire libre, sino también de responsables del área de Obras Públicas del municipio de Tartagal.
Quien puso blanco sobre negro en esta situación fue el secretario de Gobierno, el ingeniero Ernesto Restom, quien se mostró muy preocupado “por la mala calidad de las obras que hacen estos grupos, que se supone son obras certificadas por Infraestructura de la Provincia. Lamentablemente, el municipio no tiene injerencia ni en los recursos ni en la calidad del trabajo que realizan, porque estos grupos van directamente a Salta, gestionan los fondos y desconocemos cuáles son los contactos que tienen. Pero lo que no podemos permitir es que, a menos de una semana de inaugurada la obra, se vean los deterioros, porque es evidente que ‘les pichulean los materiales’ y no utilizan los que corresponden. No tenemos idea de cómo pasan las certificaciones para que les paguen los trabajos, pero lo cierto es que como municipio, y aunque no sean recursos propios, no vamos a permitir trabajos de tan mala calidad. Suponemos que será la misma cooperativa Quebracho la que tendrá que reparar la obra y, también, que para el próximo trabajo que realicen les exigirán que usen los materiales correspondientes”, explicó Restom.

El municipio, solo un eslabón
El secretario de Gobierno precisó la diferencia que existe entre estos trabajos y “las obras que se ejecutan en Tartagal y que gestiona el municipio: estas tienen el control de la Secretaría de Obras Públicas municipal, pero estos grupos gestionan en Salta, consiguen los recursos que llegan al municipio para su entrega, porque seguramente tienen algún impedimento legal para recibirlos directamente. Cuantas más obras tengamos en la ciudad, es mejor, pero ojalá que se hagan los controles como corresponde, porque los vecinos, con toda lógica, se molestan. Se supone que esta gente sabe de obras públicas, por eso consiguen que les envíen esos fondos”.
Los grupos piqueteros habían estado protestando en la rotonda de ingreso al Gran Bourg semanas atrás, justamente para conseguir estos recursos, pero dejan en evidencia que no utilizan los materiales adecuados para este tipo de trabajo. En el caso del playón del barrio SUPE, antes de que comenzara a utilizarse, ya se veían los deterioros como si tuviera años de uso. “Ya en el momento de la inauguración se observaban grietas y deterioro, y eso no puede ser”, consideró el secretario de Gobierno, quien además precisó que “estos grupos no cuentan con mano de obra calificada ni con los profesionales necesarios para este tipo de trabajos. En Tartagal no vamos a permitir obras atadas con alambre ni que vengan a pichulear con el material. De hecho, cuando las obras son controladas por el municipio, contamos con un equipo de profesionales, estamos en contacto permanente con el COPAIPA y cumplimos con todas las disposiciones de ese organismo”, concluyó Restom.








