Verano del 2022. Los vecinos de las localidades de Tartagal y General Mosconi reciben del Ente Regulador de los servicios públicos una notificación y una advertencia: el agua que llega a sus domicilios no es apta para el consumo humano, sin embargo es la única que sale de los grifos. Para suplir el enorme déficit de recibir agua que solo debería ser utilizada para limpieza, se improvisa un enorme operativo de reparto de agua embotellada que por supuesto no alcanza a cubrir la demanda mínima. Esa era la cruda realidad hace cuatro años en la zona, que arrastraba verdaderos dramas con el servicio de agua desde hacía 40 años. Un pequeño porcentaje se subsanó cuando se exploró y se puso en producción el acuífero Yacuy, ubicado a 15 kilómetros al norte de Tartagal, pero en 2022, con una extrema sequía no llegó a subsanar ni el 20% de la situación que tornó dramática. Hoy las localidades del norte salteño no han superado del todo el problema, pero si en un 70 por ciento. Los usuarios del servicios reciben el agua durante las 24 horas del día.
En el caso de Tartagal y de otras localidades como General Mosconi y Aguaray, ubicadas al pie de las serranías del oeste los que más padecen la falta de agua son las comunidades ubicadas en la zona más alta, con el agravante que en una gran mayoría se trata de asentamientos que con el paso de los años se fueron poblando y consolidando de manera irregular y que solo en el caso de Tartagal hoy alcanzan a unas 30 mil personas que reclaman agua porque, por su condición de ocupantes irregulares, no son usuarios de Aguas del Norte y por tanto no pueden solicitar los camiones de reparto del vital elemento.
El ingeniero Juan José Balderrama integra la Secretaría del Agua creada en el año 2023 precisamente en un momento en que el agua que llegaba a la viviendas no era apta para el consumo humano pero las poblaciones la consumían igual. «Sabemos que hay muchos problemas pero no dejemos de ver de dónde venimos en materia de agua y hoy la Municipalidad de Tartagal y Aguas del Norte están en plena ejecución del proyecto que busca llevarle agua a esas 30 mil personas que residen en la zona más alta» precisó.
Agregó que «hay 30 mil personas que es un 20 por ciento de Tartagal que tiene problemas de agua y por eso se está ejecutando la obra que conectará la cisterna de Villa Güemes mediante un acueducto de 4 kilómetros con otra cisterna en la zona más alta para que por gravedad el agua baje con facilidad y los provea».
Decisión política
Balderrama precisó: «Es una decisión política del intendente Franco Hernández Berni que se le dé agua a todas esas familias que sabemos que no son legítimos ocupantes de la zona, pero el agua es un derecho humano es por eso que desde el municipio les llevamos el agua en los tres camiones desde que asumió esta gestión, aunque cuesta mucho en recursos económicos para el municipio».
Una revolución verde en los planes a futuro para San Martín
La obra de la nueva cisterna y el acueducto de cuatro mil metros de extensión tiene un avance de un 75 por ciento «por tanto todos queremos que se concluya antes que llegue el verano. Pero para que esa obra se concrete, antes teníamos que perforar más pozos en Yacuy, construir el acueducto desde ese paraje hasta Villa Güemes donde se construyó la cisterna que almacena toda el agua proveniente de ese acuífero y que abastece el resto de la ciudad; y se necesitaba trabajar sobre el sistema Itiyuro que es la principal fuente de abastecimiento del departamento San Martín. Las obras registran atraso como todos sabemos por la falta de recursos que afecta prácticamente a todos los estados provinciales y municipales pero aún así la decisión que esos 30 mil vecinos tengan agua fue tomada en su momento y por eso desde esta secretaría se propuso a la provincia esa enorme inversión», explicó el ingeniero Juan José Balderrama.

Una vez que se concluya ese proyecto «estamos elaborando otro gran proyecto para la captación de agua del Río Tartagal y de varios cursos de agua muy importantes ubicados hacia el Norte como Virgen de la Peña, Yacuy y otros que tienen un enorme potencial pero necesitamos obras para utilizar esos caudales importantes que bajan de los cerros en el riego de grandes extensiones de tierra. No tenemos idea de las bondades que tienen las tierras del norte, la riqueza que guardan y lo beneficiosa que resulta para desarrollar verdaderos polos de producción de frutas, verduras, hortalizas», dijo.
Añadió: «Tenemos una naturaleza de una enorme generosidad y pretendemos usar todo ese potencial, sin dañarla, preservándola para futuras generaciones y dándole utilidad a los ríos y arroyos y que en los tiempos de las grandes lluvias representan un problema para las diferentes comunidades cuando en realidad deberían ser la solución para la vida de miles de familias del norte».






