Como todos los años, Salta amaneció este sábado cubierta por una tenue capa de humo y por el aroma particular de los sahumerios encendidos para rendir honores a la Pachamama. Desde las primeras horas del 1 de agosto, miles de personas renovaron una práctica ancestral que permanece vigente tanto en los hogares como en comercios, oficinas y espacios comunitarios.

En algunas viviendas salteñas, el humo salió por las ventanas; en otras recorrió cocinas, dormitorios, patios y galerías. También atravesó oficinas, almacenes, talleres y negocios, donde trabajadores y propietarios realizaron el tradicional sahumado para alejar las malas energías, agradecer por lo recibido y formular pedidos especiales a la Madre Tierra.

La costumbre consiste en quemar distintas hierbas, hojas, resinas y productos aromáticos dentro de un recipiente resistente al calor. El humo es llevado por los distintos ambientes de cada inmueble, especialmente por las esquinas, puertas y ventanas, consideradas puntos de ingreso o acumulación de energías negativas.

Entre los elementos utilizados habitualmente se encuentran el incienso, la mirra, el romero, la ruda, el laurel, la coca, el palo santo y distintas mezclas preparadas especialmente para la fecha. Cada familia conserva su propia forma de realizar el ritual, transmitida en muchos casos de generación en generación.

Rituales ancestrales en San Antonio de los Cobres

Agosto es considerado tradicionalmente un mes de transición y de fuertes cambios en la naturaleza. Por ese motivo, los pueblos andinos realizan ceremonias destinadas a agradecer, proteger los hogares y solicitar prosperidad, salud, trabajo y buenas cosechas para los meses siguientes.

Otra de las prácticas características de la jornada es la apertura de un pequeño pozo en la tierra, conocido popularmente como la “boca de la Pachamama”. Allí se depositan ofrendas como hojas de coca, bebidas, alimentos, semillas y productos regionales. Antes de cubrir nuevamente el lugar, los participantes expresan sus agradecimientos y pedidos.

En diferentes puntos de la provincia también se desarrollan ceremonias comunitarias, especialmente en localidades de la Puna y los Valles Calchaquíes, donde la celebración mantiene una profunda vinculación con la identidad de los pueblos originarios. Las actividades suelen incluir música, comidas regionales, danzas y momentos de recogimiento.

El Día de la Pachamama representa una de las expresiones culturales más extendidas del norte argentino. En Salta, la ceremonia trasciende generaciones, ámbitos sociales y lugares de residencia, y cada 1 de agosto vuelve a llenar las calles y los hogares con el aroma de los sahumerios y las ofrendas dedicadas a la Madre Tierra.



Source link

Deja una respuesta