Este domingo 9 de agosto, la ciudad de Salta vive una nueva muestra de fe con la procesión en honor a San Cayetano, que puso fin a los nueve días de novena y oración dedicados al santo patrono del pan y el trabajo.

Bajo el lema “Guiados por María y San Cayetano, seamos testigos de la fe”, cientos de vecinos y familias acompañan la imagen del santo por las calles de la capital salteña en una jornada marcada por la oración, la emoción y la fe.

La celebración cuenta con la presencia del arzobispo Mario Antonio Cargnello, quien encabeza la procesión junto a la comunidad católica.

Agradecimientos y pedidos por quienes más lo necesitan

Como cada año, los fieles llegaron para agradecer por la salud, el trabajo y el sustento diario, pero también para elevar una oración por quienes atraviesan momentos difíciles y aún buscan una oportunidad laboral. Muchos de los pedidos estuvieron dirigidos especialmente a las familias más vulnerables y a quienes no tienen el pan asegurado en su mesa.

Entre rezos, pañuelos en alto y gestos de profunda emoción, Pablo, uno de los presentes, explicó el significado que tiene San Cayetano para los creyentes.

Para los que somos católicos es un ser muy lindo, porque engloba todo lo que uno necesita: el pan de cada día, el trabajo, la unión de la familia. Son muchas las cosas que representa su imagen”.

María Inés también participó de la caminata llevando su imagen del santo y destacó que su presencia tuvo un profundo sentido de gratitud: “Vine a agradecer por mis hijos, por mis viejos y por mi esposo, que se jubiló con su trabajo. Sobre todo, vengo a dar gracias. También a pedir por mis hermanos en todo el mundo, para que no les falte el pan en cada mesa y para que todos los que lo necesitan puedan conseguir trabajo”.

Las historias de fe también estuvieron marcadas por el reconocimiento a toda una vida de esfuerzo. Norma expresó su emoción al recordar su trayectoria laboral: “Agradezco por los 40 años que llevo en mi trabajo. Hubo momentos difíciles, pero siempre salimos adelante con fe”.

Por su parte, Raúl resumió el vínculo espiritual que mantiene con el santo: “San Cayetano es como si fuera mi hermano, es mi protector. Siempre les digo a mis amigos que dejen la mala junta; primero está Dios”.

Una vez más, la fe vuelve a recorrer las calles de Salta. En una celebración cargada de simbolismo, los fieles no solo elevan sus pedidos por la salud y el trabajo, sino que también agradecen por las bendiciones recibidas y renovaron su esperanza en tiempos de incertidumbre.



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